Diona
No pueden llevar calzado, pero el kudzu no las ralentiza.
Tardan más en sentir hambre y sed.
Su «sangre» es savia y no puede reponerse con hierro.
Al ser plantas, el herbicida las envenena y la Cosecha robusta las cura, aunque abusar de ella entraña riesgos.
Reciben un 30% menos de daño contundente y un 20% menos de daño cortante,
pero sufren un 50% más de daño por calor, un 20% más de daño eléctrico y
se incendian con facilidad al recibir suficiente daño térmico de cualquier fuente.
Haz como un árbol y echa raíces
Al exponerse a una gran cantidad de Cosecha robusta, una diona comienza a crecer sin control y se convierte en un árbol inmóvil, dejando caer todo su equipo.
Talar el árbol permite «devolver» a la diona a su estado móvil.
Ninfas diona
Tras morir, una diona puede destruir voluntariamente su cuerpo y liberar sus «órganos internos» en forma de tres ninfas;
el jugador pasa entonces a controlar la ninfa cerebral.
Esta puede hablar, pero no tiene manos ni inventario y apenas puede hacer nada. Gracias a su pequeño tamaño, la ninfa
cabe dentro de un bolso o una mochila, aunque no puede introducirse por sí sola.
Su reducido tamaño también le permite colarse por las tuberías de ventilación.
Transcurridos 10 minutos, la ninfa puede regenerarse como una diona completa. Tendrá un cuerpo nuevo generado al azar y un nombre distinto,
y apenas quedará rastro de quién era antes, salvo por su propio testimonio.